Excursión por las leyendas del Moncayo

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Todas las montañas están rodeadas de misterio, pero en Zaragoza, la que más leyendas acumula es sin duda el Moncayo. De pequeña siempre me han contado historias de brujas y criaturas mágicas que habitaban en sus bosques. ¿Queréis saber si son ciertas? Yo sí, por eso cuento con la inestimable ayuda del equipazo de gozARTE para guiarme en esta aventura. Calzaos las botas, y vayámonos de excursión al Moncayo más misterioso!

Su origen: la leyenda de los tres hermanos

Mientras vamos de camino empecemos con una historia. ¿Cómo creéis que se formó el Moncayo? Lo del choque de placas tectónicas es una buena teoría, pero a mi me gusta más ésta:

Cuenta la leyenda que el jefe de una tribu prerromana, dueño de un enorme territorio que abarcaba lo que hoy son las provincias de Zaragoza, Soria y Guadalajara, enviudó y tuvo que encargarse de sus tres hijos. Los tres hermanos no se soportaban, y no paraban de discutir corroídos por la envidia y la codicia de quedarse con todas las tierras de su padre. Harto de sus peleas, su padre, que además de jefe era brujo, lanzó sobre ellos una maldición: los condenó a verse sin poder hablarse por toda la eternidad, convirtiéndoles así en tres altas montañas que situño a cada extremo de sus tierras para que sirviera de ejemplo para las tribus cercanas: el mayor, Moncayo; el mediano, Ocejón, y el pequeño, Alto Rey.

Excursion al Moncayo magico con Gozarte | La Maleta Extraviada

¿Bonito eh? Podéis creelo o no, pero a día de hoy, en la ermita situada en la cima del Alto Rey se puede contemplar un grabado en la piedra en la que se muestran tres cabezas situadas de la misma forma que están geográficamente el Moncayo, el Ocejón y el Alto Rey.

Excursion al Moncayo magico con Gozarte | La Maleta Extraviada 07

El pozo de los aines (o de los sueños)

Nunca diríais que en medio del campo de Grisel, rodeado de olivos centenarios, aparece de pronto un enorme pozo cubierto de vegetación tropical!! Es literalmente como meterse de pronto en el Pandora de la película Avatar! Un oasis tropical en medio del secano. Un lugar mágico! Y todo gracias a las aguas subterráneas de estas tierras.

El pozo de los aines | Moncayo | La maleta extraviada
Pozo de los aines Vegetacion tropical en Zaragoza Aragon

Verónica, nuestra guía de gozARTE, que se conoce esta zona como anillo al dedo porque ella nació en las faldas del Moncayo, nos cuenta que la leyenda de este pozo dice que se formó como castigo de Dios al morisco Hamet Ben Larbi, que osó trabajar en un día festivo y vio como el suelo se abría bajo sus pies. Los valientes que osen a adentrarse en el pozo podrán oirla de la propia voz del moro, ¿os atrevéis a bajar?

La cueva de Caco (el ladrón)

Siguiente parada Los Fayos. Este pueblecillo fronterizo entre Aragón y Castilla, sufrió continuos ataques durante siglos, así que los aldeanos se las ingeniaron para construir una cueva-castillo en la roca desde donde se vigilaba todo el valle. La famosa Cueva de Caco. Aunque la leyenda, como dice Verónica, tiene mucho más encanto.

Los Fallos Zaragoza Cueva de Caco | La maleta extraviada
Los Fallos Zaragoza Cueva de Caco | La maleta extraviada

Cuenta la leyenda que esta cueva la habitaba un gigante amigo de lo ajeno (de ahí que Caco signifique ladrón) y allí escondió el ganado que le robó al poderoso Hércules, otro gigante de la zona (como era gigante se ve que en dos zancadas llegaba de Aragón a Grecia jajaja). Hércules encontró la guarida de Caco gracias a los mugidos de sus novillas. Cuando los colosos se encontraron, empezó un fuerte combate por el que surgieron ríos y montañas.  Caco fue vencido y enterrado. El Moncayo fue la última piedra que Hércules puso encima del derrotado Caco. 

Cueva de Caco Los Fayos del Moncayo
Los Fallos Zaragoza Cueva de Caco | La maleta extraviada

¿Cuál de las dos leyendas del origen del Moncayo os convence más?

Trasmoz, el pueblo de las brujas

Si hay un pueblo envuelto en leyendas en Aragón, ese es Trasmoz, en la faldas de Moncayo. El pueblo maldito del que tanto habla Bécquer en sus “Cartas desde mi celda”. El único pueblo español oficialmente excomulgado por la iglesia católica, cuya excomunión no ha sido revocada todavía. ¿Por qué será? Vamos a descubrirlo.

Pueblo maldito de Trasmoz | Excursión a las leyendas del Moncayo | La maleta extraviada
Los gatos de Trasmoz

Es poner un pie en Trasmoz y un escalofrío te recorre el cuerpo. Escobas en los balcones, gatos en cada esquina que te miran fijamente como si fueran a hablarte, tejados llenos de chimeneas encendidas, muérdago en las ventanas… Pero hay algo que perturba más que el resto, allí en lo alto de la colina: su enigmático Castillo.

Las leyendas del Castillo de Trasmoz

La historia oficial dice que el castillo lo construyó Alfonso I El Batallador en 1120 una vez reconquistada la zona a los moros, que tuvo varios dueños, y que en 1520 por causa de un incendio quedó abandonado. Pero Verónica, que como buena historiadora de gozARTE le pirra la tradición popular, nos explica que existen dos leyendas alrededor de este misterioso castillo, con una versión mucho más interesante jaja.

Castillo embrujado de Trasmoz

La primera es «la leyenda del castillo y el nigromante» narrada por Bécquer, que cuenta cómo en tiempos de los moros apareció en la comarca un viejo harapiento con un báculo. Escuchó decir al rey musulmán de Tarazona que quería construir ahí un castillo, y se ofreció a construirlo en una sola noche si a cambio él podía ser su alcaide para siempre. El rey se mofó de él, pero no sabía era que el viejo era un poderoso nigromante que conjuró toda la noche a los espíritus de la naturaleza para construir el embrujado castillo que estuvo terminado al alba.

Estatua de una bruja de Trasmoz con el castillo al fondo

La segunda es «la leyenda del Señor de Trasmoz» que adoptó a la hija de un íntimo amigo cuando éste murió. Vivía con ella en el castillo y la cuidaba como una hija, pero poco a poco se enamoró de ella en secreto y juró no revelarlo nunca por vergüenza. Un día pidió asilo en el castillo un joven caballero. El señor de Trasmoz que era muy generoso lo acogió, pero durante la visita al castillo descubrió a los dos jóvenes besándose en la torre. Destrozado por su amor secreto, le ofreció el castillo a su hija como dote, les incitó a que se casaran y la misma noche de bodas se tiró al vacío desde la torre. Después del funeral, los enamorados decidieron alejarse del castillo que tan malos recuerdos les traía y ahí empezó la decadencia absoluta del castillo.

Mural dedicado a Bécquer en Trasmoz | La maleta extraviada

Bécquer y las brujas de Trasmoz

Nuestro querido Bécquer, como buen escritor romántico, tenía una atracción patológica por las habladurías, y de nadie se ha hablado más que de las brujas. En “Cartas desde mi celda” dejó para la posteridad la historia de algunas brujas de Trasmoz como la Tía Casca o la Dorotea.

De las brujas de Trasmoz, que de unas a otras se heredan,
y así sostienen su fama; no habléis mal, porque se vengan.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

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La Dorotea fue la primera bruja de Trasmoz. Era una joven huérfana de 18 años, que vivía con su tío, el cura del pueblo. Se dice que un día la muchacha cambió el agua bendita que su tío utilizaba para bendecir los alrededores del castillo, por un líquido que una vieja sirviente del mal le entregó. Desde entonces las fuerzas del mal volvieron a utilizar el castillo para sus aquelarres, y a cambio la Dorotea consiguió preciosos vestidos y la liberación de sus labores caseras, que realizaban un ejército de brujas, que tomaban forma de gatos y sapillos verdes (ojalá tuviera yo un ejército de esos jajaja).

Aunque la más famosa fue la Tia Casca. Descendía de una larga estirpe de brujas y se dice que sus poderes procedían de un misterioso ungüento cuya fórmula habría pasado de madres a hijas. Dicen que disfrutaba echando mal de ojo a los niños, que podía volar y envenenar hierbas y ríos matando así al ganado de los que osaban meterse con ella. La acusaron de numerosas atrocidades, hasta que en 1962 el pueblo entero la linchó tirándola desde un cabezo. Dicen que su alma sigue vagando por la tierras de Trasmoz a día de hoy.

Bruja de Trasmoz en el dintel de la puerta campanilla

Vivir la magia de Trasmoz

Puede que la Tia Casca fuera la última bruja asesinada en Trasmoz, pero os aseguro que la tradición hechicera sigue vida en este pueblecito de 86 habitantes. Tienen un Museo de la Brujería y en los alrededores puede visitarse la Cueva de las Brujas. Pero hay dos momentos en el año donde la magia de Trasmoz está más viva que nunca.

Cada primer sábado de julio se celebra la Feria de Brujería, Magia y Plantas Medicinales donde todo el pueblo recrea hechizo y maldiciones, se reproduce un mercado medieval de pociones y se elige a la Bruja del Año, una insignia de honor para la que hace falta saber de medicina herbaria y tener casa en el pueblo, en cuya puerta se colocará una placa honorífica para que todo el mundo lo sepa.

La segunda cita es La luz de las ánimas, la noche previa a Todos Santos. Una tradición aragonesa más antigua que Halloween donde los vecinos encienden una vela por cada uno de sus muertos dentro de calabazas y se colocan en el camino de la procesión de las ánimas ya que, según cuentan, si no se hace, los difuntos no le dejarán en paz hasta que lo hagan.

Una pausa para comer

¡Hora de comer! Después de tanta emoción y misterio, hay que reponer fuerzas con un buen plato de cuchara para entrar en calor. La gastronomía de esta tierra es estupenda, no importa el restaurante que elijas, pero hay que decir que en el Molino de Berola se come de rechupete. Normal que esté incluido en la Ruta de la Garnacha.

El Monasterio de Veruela que inspiró a Bécquer

Llegamos a nuestra última parada, una joya de la arquitectura y un santuario de retiro que ha inspirado a más de uno. Bécquer llegó al Monasterio de Veruela en diciembre de 1863 buscando reponerse de un ataque de tuberculosis. Pero el lugar lo atrajo de tal manera que alargó su estancia hasta 7 meses, tiempo suficiente para escribir sus famosas «Cartas desde mi celda».

Heme aquí transportado de la noche a la mañana a mi escondido valle de Veruela

GUSTAVO A. BÉCQUER

No me extraña que el escritor encontrara inspiración entre estos muros. El paisaje que rodea su muralla (de casi un kilómetro) con el Moncayo al fondo es digno de un cuadro. Nada más entrar por el torreón delantero me encuentro una avenida con árboles a cada lado que lleva a la grandiosa iglesia que levantaron los monjes cistercienses en el sXII. Aquí se respira paz.

Nada mas entrar me sobrecoge su inmensidad. La decoración de esta iglesia es sobria como mandaba la orden del Cister, pero las proporciones son dignas de una catedral.

Al otro lado de sus muros se esconde el rincón más bonito de todo el Monasterio, el claustro gótico levantino que rodea el jardín central donde, como nos explica Verónica, aún se conserva el templete en el que los monjes se lavaban antes de cada comida.

Otra maravilla es el refrectorio, donde comían los monjes en silencio. Y justo en un lateral aparece una curiosa ventana que permitía pasar los platos a lo que era la cocina, hecha en zigzag para que los olores no pasaran.

Este Monasterio fue durante siglos el más importante de la Corona de Aragón. Sus monjes recorrieron los caminos de la amplia comarca evangelizando, por eso los llaman Caminos con Alma. Pero en 1835 los monjes se marcharon, y se convirtió en una hospedería, un lugar romántico perfecto para curar los males de un joven Gustavo Adolfo Bécquer y de su hermano que quedaron, como yo, enamorados del lugar.

Mil gracias a Verónica y a los compañeros de gozARTE por organizar un viaje tan mágico. ¡Sois unos cracks! Si todavía no habéis probado sus excursiones o sus visitas guiadas, no lo dudéis, ¡son la leche! Y no es peloteo, ya sabéis que yo recomiendo solo cosas 100% auténticas ¡y probadas previamente por una servidora!

¡El Moncayo os espera! Hasta la próxima extraviados ;)

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Alguien muy querido me dijo un día que la vida es una maleta vacía que debemos llenar. Yo lleno la mía de mis tres grandes pasiones: gastronomía, viajes y diseño. Pero mi maleta es un tanto singular, no le gusta seguir lo establecido. Prefiere extraviarse, descubrir callejuelas escondidas, locales auténticos, recetas autóctonas, casitas perdidas, postales secretas… Porque perderse hace que encuentres cosas increíbles. ¿Quién se atreve a perderse conmigo?

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