Villacampa, 50 años de pastas

Paseando por la Calle Predicadores, de camino al Mercado Central, es imposible eludir un aroma inconfundible: el olor de la felicidad. Un aroma azucarado y deleitoso que te traslada a tu más tierna infancia, cuando un dulce era tu máximo trofeo.

¿De dónde proviene? Ese perfume lleva creándose a fuego lento más de 50 años en Villacampa. ¿Ves ese local con solera que hay en la esquina? Sí, sí, ése que a simple vista puede pasar desapercibido… Pues en su interior se fabrican y se venden las mejores pastas de té de todo Zaragoza.

INFORMACIÓN
Industrias Villacampa. Fábrica de galletas.
Calle Predicadores 17, 50003 Zaragoza
Teléfono: 976438384

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Todo se remonta a 1963, cuando Felix Villacampa decide abrir un obrador de galletas en la calle Casta Alvarez 85, (en la manzana de atrás). En ese momento, el barrio tenía otra vida y las tiendas como ésta prosperaban en cada esquina. Hacia 1981, una antigua fábrica de aceites queda vacía en la calle Predicadores,  y deciden mudarse al local que todavía hoy conservan intacto.

El mismo mostrador, la misma balanza, la misma báscula DINA, el mismo cuaderno de líneas para apuntar las cuentas a mano, el mismo horno del 63, la misma batidora, las mismas recetas… en Industrias Villacampa lo único que ha cambiado han sido las personas. Tres generaciones de Villacampa detrás del mostrador: Felix (fundador), Francisco (hijo) y ahora Jorge (nieto). Aunque si tienes suerte, algún día puedes encontrarte también a Alejandro, el suegro de Jorge, que a sus 89 años le sigue encantando pasarse por la tienda, hablar con la gente, contarte historias pasadas o recomendarte lo mejor de su género.

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Feliz Villacampa

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Los clientes también han cambiado. Las familias del barrio que hace 50 años eran clientes habituales, poco a poco se fueron marchando a la zona del Actur, pero sin embargo, el recuerdo del sabor auténtico de sus galletas perdura, por eso ahora, muchos de los hijos de aquellos primeros clientes vuelven para comprar “aquellas galletas que compraba con mi padre cuando era niño”. Es más, en plenas Fiestas del Pilar, llega gente incluso desde Alemania para encargar cajas con kilos y kilos de pastas, fruto del recuerdo de aquellos emigrantes aragoneses que marcharon a Alemania en los años 60. Y hace años, el propio Jose Antonio Labordeta era un enamorado de sus galletas.

En fechas señaladas como Navidad o Fiestas del Pilar, pueden llegar a hacer 50 kilos por la mañana y 50 kilos por la tarde de galletas artesanas, hechas a mano, como siempre, con la manga pastelera y nada de procesos industriales. Y no solo galletas: pan, palmeras de chocolate, hojaldres, nidos de cabello de ángel, corbatas, magdalenas o mantecados, hacen las delicias de todos los que pasan por delante de su puerta corriendo delante de los “cabezudos”, de camino a la ofrenda de flores o simplemente paseando por la ciudad.

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Porque como hemos dicho al principio, el olor de la felicidad reside en este auténtico obrador, uno de los pocos que mantienen el sabor y los productos de siempre. Así que ya sabes:

Si quieres un trocito de felicidad,
solo tienes que pasar por delante de su escaparate.

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